Represión de la masonería en Huelva

Las dos primeras logias masónicas que levantan columnas en la provincia de Huelva son:

1ª.- Triángulo nº 56, en Huelva, en 1872

 2ª.- Hijos del Triángulo nº 79, en Valverde del camino, en 1873

Ambos talleres trabajaron bajo los auspicios del GOLU, Gran Oriente Lusitano Unido. En ambos casos, Huelva y Valverde, se explica dicha adscripción por la cercanía geográfica de Portugal, desde la frontera del Guadiana en el primero; desde el cercano Alentejo, en el segundo.

A estos talleres seguirán otros 26, en un particular florecimiento de la Orden tras el Sexenio Liberal y durante la Restauración, hasta el desastre del 98. En 34 años (hasta 1902), son 527 los masones y masonas que trabajarán en las logias onubenses.

La vida masónica pervive en la provincia durante la primera mitad del siglo XX con desigual número de logias, pero con cierto vigor. Abaten columnas unos talleres, las levantan otros, contribuyendo a edificar con sus herramientas una sociedad onubense que a poco tardar sufriría embestida por parte de las fuerzas oscuras: el fascismo, intolerante, ignorante y fanático.

¿Con qué horizonte masónico se encuentran los traidores al legítimo Gobierno de la II República en el momento de llevar a cabo su criminal y sangrienta represión en la provincia de Huelva? Basten unas cuantas pinceladas para hacerse una idea aproximada:

  • Heterogeneidad en los masones y en los talleres: no todos los progresistas eran masones, ni todos los masones eran progresistas.
  • Tras la asonada contra la República, los masones ven peligrar su vida, no en razón de su pertenencia a la Masonería, sino por su ideario de izquierdas. Constatarían cuán tristemente equivocados se hallaban, puesto que la represión no estableció distingos entre unos y otros, sino que atacó en bloque a la Orden.
  • En Huelva no se puede hablar exactamente de influencia de la Masonería, sino de presencia de masones en su sociedad, algo matizadamente diferente.
  • Según historiadores solventes, como Francisco Espinosa Maestre, en la provincia onubense “resulta totalmente absurdo convertir a la masonería en un poder fáctico, sobre todo por su escasa implantación y su carácter interpartidista”.
  • Los masones que obtuvieron cargos públicos de relevancia no los consiguieron por su pertenencia a la Francmasonería, sino porque fueron democráticamente elegidos, por los votos que el electorado otorgó a los partidos en que militaban.

En julio de 1936, cuando estalló el golpe fascista, había implantadas en toda la provincia 3 logias. Nada, en comparación con la casi treintena de talleres de la época de esplendor. De manera que no llegaban a un centenar los masones onubenses. Estos tres talleres eran:

 

  • Minerva, en Huelva capital, bajo los auspicios de la Gran Logia Regional del Mediodía, del Gran Oriente Español (GOE).
  • Redención, en Ayamonte,  de la misma Obediencia.
  • Francisco Esteva, en Huelva capital, bajo los auspicios de la Gran Logia Española (GOE). Logia reconocida como especialmente “roja”…
  • Inciertas y difusas noticias de un Triángulo en la localidad de Villablanca, la mayoría de cuyos integrantes habrían sido fusilados, huido y/o desaparecido el resto.

 

 Poco antes de la sublevación, había abatido columnas en Valverde del camino un Taller, del que encontramos estimable documentación en el archivo de Salamanca: El Triángulo Blasco Ibáñez (más tarde levantaría columnas como Logia), cuyos miembros lo eran también de otras asociaciones, algunas singularmente laicistas como el Bloque Valverdeño Anticlerical. En septiembre del 37, no obstante haberse disuelto el taller Blasco Ibáñez antes del golpe militar, la Guardia Civil irrumpió en su sede y se incautó de toda la documentación, remitiéndola al archivo de Salamanca. Masones (y ex Masones) de Blasco Ibáñez fueron fusilados, entre ellos su Venerable Maestro.

La represión contra los masones, ex masones y personas que, sin ser masones, fueron acusados y tenidos por tales, comenzó enseguida. De hecho, la primera constatación pública la tenemos en  noticia aparecida en el diario ODIEL, referida a Manuel Chacón García, vecino de Ayamonte y masón de la logia Redención, que “se separa -según el periódico- de la masonería y vuelve a la religión católica”. Chacón fue fusilado inmediatamente después de su “conversión”. Otro francmasón ayamontino fue rapado y procesionado, escoltado por una cutre charanga de cornetas y tambores, por las calles de su pueblo.

      Los masones, ex masones y presuntos masones onubenses fueron, según costumbre, acusados de “auxilio a la rebelión” y obligados, entre otras cosas, a abjurar de la masonería ante el arzobispado de Sevilla. En la singular y feroz represión fascista tuvieron absoluta prioridad los expedientes abiertos a masones o ex masones, pues se consideraba a la Masonería “el mayor enemigo de nuestro glorioso Movimiento Nacional”.

En muchísimas ocasiones se les detenía mientras dormían, habiendo tenido lugar la mayor redada provincial de masones el 20 de octubre de 1937, permaneciendo en prisión los capturados ese día hasta octubre de 1941, momento en que el Tribunal Especial  para la Represión de la Masonería y el Comunismo empieza a montar sus farsas en Huelva.

Fueron fusilados los masones:

 

            Alfonso Vargas Rendón

            Juan Gutiérrez Prieto

            Antonio Rodríguez Waflar

            Manuel Chacón García

            Manuel Abrio Arenas

            Antonio Domínguez Navarro

            Luis Saavedra Méndez

            Serafín Soler Zarandieta

            Juan Domínguez Arguijuela

            Manuel Fernández Romero

            Manuel González Cáceres

            Manuel Narváez Villa

            Benito Sánchez Díaz

            José Vidal López

            Alfonso Morón de la Corte

            José Vidosa Calvo

            José Algaba Sánchez

            José García Márquez

            Marcos Doblado Bermejo

            Alfonso Duque Iñíguez

            Antonio Fernández Romero

            Modesto Arias Vázquez

            Manuel Moreno Ocaña

            Antonio Quintero Cruz

            José Domínguez Aquino

            Isidoro Gómez Losada

            Alfonso Zunino Toscano

 

El alcalde de Valverde, Juan Fernández Romero, consiguió huir, pero su fin fue trágico: ametrallado con miles de personas en la plaza de toros de Badajoz, en la carnicería organizada por el genocida coronel Yagüe.

La anterior lista ha sido elaborada partiendo de los datos conservados en el Centro Documental de la Memoria Histórica (archivo de Salamanca). Fueron fusilados todos los que aparecen en ella, aunque no aparecen todos los que fueron fusilados. Así mismo, este listado no incluye a los asesinados fuera de la provincia de Huelva; por ejemplo, en Sevilla o en Badajoz.

La identificación de los miembros de la Orden se vio favorecida por la intervención de Luís Calderón, sacerdote coadjutor de parroquia de La Concepción de la capital onubense, quien, desde 1931, llevaba un fichero de las “actividades izquierdistas” en la capital y ante el que se retractaron numerosos masones.

Cuando hacen furor libros que –como “El símbolo perdido”, de Dan Brown- alimentan cierto morbo esotérico, incluso ocultista, al referirse a la Masonería, repasar el libro de actas de una logia masónica como la valverdeña Blasco Ibáñez da idea de cuán lejos de la realidad se encuentran algunos de los llamados best sellers.

Estos Masones defendieron nuestras Termópilas y cayeron en el desfiladero, luchando por la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad y, en el singular caso valverdeño, el laicismo.

“Honor a aquellos que, en sus vidas, custodian y defienden las Termópilas” (Kavafis).

¡Que no se apague la Luz!